Asclepia, la flor de la mariposa monarca

La Asclepia, también conocida como Flor de sangre es una planta originaria de Centroamérica, Sur de Europa, Sur y Norte de África.

Su nombre proviene del dios griego Asclepio, y su género se conforma por unas 150 especies distintas.

Algunas de las más conocidas son Asclepias curassavica, Asclepias syriaca, Asclepias tuberosa, Asclepias incarnata, Asclepias speciosa y Asclepias vincetoxicum.

La Asclepia es una planta herbácea que puede llegar a medir un metro de alto. Sus hojas tienen 15 cm de largo, son opuestas y de forma lanceolada.

Posee flores muy atractivas, pequeñas y de intenso color que se reúnen en umbelas. Las hay de coloración amarilla, blanca, roja o anaranjada según la especie de la que e trate.

Su uso ornamental no es tan habitual, pero actualmente son intensamente buscadas para ayudar a promover la recuperación de la mariposa monarca, cuyas orugas se alimentan solamente de esta planta y en los últimos años se ha reducido mucho el número de ejemplares.

asclepia

Cuidados de la asclepia

Son plantas que necesitan estar a la semisombra o a la sombra si la temperatura es muy elevada.

No resisten las heladas, si la zona es de inviernos intensos, lo mejor es tenerlas en maceta `para poder ir cambiándolas de sitio y asegurar su supervivencia.

La tierra con un pH acido es lo ideal, se puede conseguir agregando una cuarta parte de turba al sustrato, el cual además debe ser rico en humus, permanecer permeable y siempre húmedo.

Las necesidades de agua son intensas, el riego tiene que ser abundante, manteniendo el sustrato siempre húmedo, sobre todo en el verano.

La primavera es el momento ideal para abonar la tierra con un fertilizante mineral, o bien agregar un abono orgánico en el otoño.

La reproducción de las asclepias se da por semilla, abundantes en las vainas, o por división de mata durante la primavera.

Asclepia y mariposa monarca

No hay que hacer nada especial para poder ayudar a la mariposa monarca a que no se extinga, solo basta con cultivar asclepias y dejar que la naturaleza haga su magia.

Lógicamente no se deben utilizar pesticidas, ni en la planta ni en la zona en donde está sembrada.

La mariposa detecta la planta a kilómetros de distancia, y una vez allí deposita los huevos en las hojas. Al cabo de unos días nacen las orugas que van devorando la asclepia.

Las larvas de la mariposa monarca tienen una apariencia característica, su cuerpo tiene finas rayas trasversales blancas, negras y amarillas, además de una especie de cuernitos flexibles de color negro en la cabeza.

Lógicamente va a quedar raleada, y una vez que no tenga más hojas ni flores, el insecto viajará a otra planta para poder seguir alimentándose.

Las orugas son voraces, por lo que conviene tener varios ejemplares para asegurar que no se queden sin comida.

Si bien algunas orugas morirán de hambre, otras sí conseguirán hacer el capullo y se transformarán en mariposas.

El capullo de la mariposa monarca es pequeño, no mide más de 1,5 cm de largo y es de color esmeralda con puntitos dorados.

Siempre se los va a encontrar adheridos a una hoja o algún muro con un cordón de seda finito, y demora de 2 a 3 semanas en eclosionar.

Como ya mencionamos en un artículo anterior, asclepia es venenosa, solo la mariposa monarca y algunas plagas se alimentan de ella. Y las toxinas de la planta también pasan al insecto, por lo que los pájaros y otros animales no lo comen.

Anímate e incluye algunas plantas de asclepia en tu jardín y verás la magia de la naturaleza dando vida en vibrantes aleteos anaranjados sumamente hermosos.

Fuente: consulta plantas

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