Liquidámbar o árbol del ámbar

El comúnmente liquidámbar o árbol del ámbar es un bellísimo ejemplar que suele adornar las ciudades con sus hojas de color granate, amarillas o violáceas.

El nombre científico de este árbol es Liquidambar styraciflua, pertenece a la familia de las Hamamelidáceas, e incluye 4 especies originarias del este de América del Norte, de Centroamérica y Asia.

Liquidámbar
Liquidambar. foto tomada de Pixabay bajo licencia CCO

Por su gran atractivo es muy empleado en la decoración de jardines el llamativo color rojizo que toman sus hojas durante el otoño queda realmente muy ornamental.

Es una especie que debe ser colocada en espacios grandes o medianos ya que puede llegar a medir más de 30 metros de altura cuando llega a la madurez. De joven, el árbol del ámbar es columnar, y conforme pasa el tiempo la copa se va extendiendo considerablemente hasta convertirse en un árbol de sombra.

Las hojas tienen 5 a 7 lóbulos definidos y con bordes aserrados, presentan cierta similitud con la de los arces o plátanos. Sus flores no son tan llamativas, es una especie monoica por lo que posee flores de ambos sexos en el mismo pie.

El fruto de este árbol es una esfera con protuberancias puntiagudas que se mantienen en las ramas aun cuando las hojas han caído.

Cuidados del liquidámbar

Es una especie que necesita suelo fértil y con buen drenaje, la tierra ha de ser neutra o a lo sumo ligeramente acida, lo que favorece un buen aporte de hierro y demás nutrientes.

No es una planta que resista los trasplantes, por lo que hay que hacerlo con ejemplares jóvenes y siempre colocarlos en su lugar definitivo. Este proceso hade realizarse a finales del invierno.

Necesita de un buen riego, pero sin encharcamiento. Es un ejemplar ideal para plantar en sitios con césped.

El sol es primordial, tiene que estar a plena exposición para poder conseguir el mayor color en sus hojas, pero con la particularidad que durante el verano tiene que tener cierta protección ante el calor agobiante.

Soporta muy bien las bajas temperaturas y las heladas no le hacen mella. No es un ejemplar que pueda ser colocado cerca de las costas marítimas porque la salinidad del ambiente lo deteriora.

El liquidámbar no suele ser afectado por las plagas comunes de los jardines, por lo que es bastante resistente a las enfermedades más habituales.

Su reproducción es por semillas en el otoño, las que pueden demorar meses en germinar. También se lo puede hacer por acodo en primavera o esquejes en verano.

Fuente: José el jardinero

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