Juliana: Características, cultivo y cuidados

La juliana (Hesperis matronalis) es una planta originaria de Europa que se merece un lugar distinguido en jardines y macetas gracias a lo sencillo y barato que puede ser su cultivo, por la robustez con la que resiste a la intemperie, pero sobre todo por su belleza y aroma.

Se trata de una especie bianual que desarrolla un tallo derecho, cilíndrico, un poco velloso, ramoso y guarnecido por hojas largas y lanceoladas, dentadas en sus bordes y terminadas en punta, de color verde oscuro y que penden de un solo peciolo.  Sus raíces son pequeñas y leñosas. Su altura total puede rondar los 60 o 90 centímetros.

Las flores de la juliana hacen su aparición desde comienzos y a mediados de la primavera, brotando en ramilletes claros en las extremidades. Tienen una corola compuesta de cuatro pétalos casi redondos y dentados en la punta. Pueden ser blancas, rosadas o purpúreas, o presentar una combinación de dichos colores y tonos.

Esta mezcla casual de colores hacen a la plana muy agradable a la vista, y el aroma suave que exhalan aromatizan la atmósfera a bastante distancia, principalmente durante la tarde y cuando el cielo está cubierto.

En la mayoría de los casos las flores son sencillas y duran mucho tiempo saliendo unas después de otras y producen muchas y largas cápsulas que contienen los granitos de semilla rojizos. También existen variedades con flores dobles.

El cultivo de la juliana puede se una de las actividades más sencillas, ya que una vez sembrada su semilla, apenas necesita cuidados, sobre todo evitar el crecimiento de malas hierbas. Asimismo, su propagación también es fácil, ya sea por los granos que deja caer la planta cuando la silicuas (frutos) llegan a la madurez, o por los esquejes que se sacan para multiplicarlas.

La siembra de la semillas se realiza por lo general desde comienzos de primavera y hasta dos meses antes de la caída de la primera helada fuerte. Se las esparce en tierra fresca, suelta, sustanciosa y con un buen drenaje. Se recomienda no cubrirlas para que la luz ambiente estimule la germinación.

La juliana también puede multiplicarse por división de raíces o por medio de esquejes que se clavan en áreas con sombra parcial, o colocando en macetas las puntas o renuevos tiernos. Esto suele hacerse sobre todo con aquellas variedades con flores dobles que carecen de simiente, pues las con flores sencillas se reproducen con mucha mejor ventaja a partir de semilla.

Juliana: Reproducción por esquejes y riego

Para sacar los esquejes fértiles conviene cortar durante la segunda mitad de la primavera los tallos en flor antes de que florezcan, y luego que tengan cerca de 15 centímetros de altura. Se arrancan desgajando los cogollos o puntas, porque así prenderán mejor. El terreno más adecuado para plantar los gajos es el ligero ubicado a la sombra, dejándolos clavados a unos centímetros de distancia entre sí.

La excesiva humedad puede ser mala para las plantas de juliana, y sólo necesita riegos abundantes luego de que se hace el plantío y durante la floración.

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Si las plántulas se van a colocar en macetas, éstas deben estar llenas con tierra enriquecida con materia orgánica y bien labrada con una azadilla.

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