Flor de seda (Portulaca grandiflora): Cultivo y cuidados

Conocida con el nombre popular de flor de seda, la Portulaca grandiflora es una especie nativa de América del Sur muy apreciada como planta ornamental. Su facilidad de cultivo y su rápida floración la convierten en una interesante alternativa para darle color y luz a un jardín o maceta.

Se trata de una planta anual suculenta de altura relativamente baja (rara vez supera los 30 centímetros). Su follaje consta de hojas cilíndricas y carnosas, de hasta 2,5 cm de largo, dispuestas alternativamente o en pequeños racimos.

Foto: Ping an Chang

En verano, la Portulaca grandiflora luce flores grandes rodeadas de varias hojas involucrales. Tienen entre 2 y 3 centímetros de diámetro y cinco pétalos de color rojo, rosa, blanco, naranja y amarillo. El fruto es una cápsula de hasta 6 milímetros con numerosas semillas de superficie variable.

Como se indicó anteriormente, esta suculenta se cultiva como planta ornamental, tanto en jardines com en contenedores.

Para que la flor de seda pueda prosperar en los primeros, se recomienda ubicarla en una zona donde reciba pleno sol. El sustrato puede estar enriquecido con alguna mezcla de arena gruesa, corteza de pino compostado y fertilizantes minerales para estimular el brote de las semillas.

También es importante que el suelo esté bien drenado para evitar la aparición de inconvenientes derivados del exceso de humedad en el medio de cultivo.

Flor de seda (Portulaca grandiflora): Siembra y cuidados

La siembra es sencilla. Basta con esparcir las semillas directamente en el área elegida y cubrir ligeramente con la tierra. Luego se riega generosamente y se cubre con un papel de periódico para reducir el impacto de la luz sobre las semillas durante la germinación.

A lo largo de ese período debe mantenerse la humedad mediante un riego moderado hasta que se produzcan los brotes. A partir de ese momento ya puede retirarse el papel.

Cuando las plantas de la flor de seda alcancen los cinco centímetros por encima de la superficie, se puede cubrir la misma con algún mantillo orgánico. Esta acción no sólo aportará más nutrientes al suelo, sino que también dificultará el crecimiento de malas hierbas.

Si se decide su cultivo en contenedores, se recomienda emplear macetas con al menos 20 centímetros de profundidad. Se recomienda usar un sustrato arenoso o franco y bien drenado.

Foto: Douneika

Las semillas de la Portulaca grandiflora se plantan directamente presionando ligeramente las semillas en la superficie y cubriendo con una fina capa de tierra fértil. Luego se repite el mismo procedimiento de cubrir la zona de cultivo con papel o cartón y se mantiene la humedad hasta que se complete la germinación.

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