Jazmín de Arabia: Cultivo, cuidados y riego

El Jazmín de Arabia, también conocido como Jazmín Diamela o por su nombre científico Jasminum Sambac, es una especie nativa del Sur y Sudeste Asiático. Se trata de un pequeño arbusto o enredadera que puede alcanzar alturas de entre 50 centímetros y 3 metros, que es ampliamente cultivada en jardines e interiores por sus atractivas flores y la dulzura de su aroma.

La "Doncella de Orleans", uno de los cultivares más difundidos del Jazmín de Arabia.
La «Doncella de Orleans», uno de los cultivares más conocidos del Jazmín de Arabia.

Esta planta se caracteriza por poseer un amplio follaje verde oscuro y brillante, acompañado por flores blancas y muy perfumadas en los extremos de las ramas. Todas estas cualidades le dan un aspecto general muy elegante, ideal para vestir fachadas, pérgolas, una pequeña cerca o una escalera; aunque también lucen muy bien en lo alto de un muro o sobre un balcón en cascada florecida, y en ambientes de interior cerca de las ventanas.

Dada su sensibilidad a las temperaturas bajas, sólo se recomienda su cultivo en jardines o contenedores al aire libre en zonas donde no se registren heladas.

Generalmente, el Jazmín de Arabia cultivado no tiene semilla, por lo que su propagación se realiza sobre todo por estacas de madera semidura con hojas, tomadas a fines del verano y puestas a enraizar en invernadero. También se emplean acodos e hijuelos, entre otros métodos asexuales.

Estas plantas se desarrollan mejor cuando reciben plenamente la luz del sol (como mínimo, un par de horas al día) y cuando se las somete a un riego frecuente y regular. En el caso de los ejemplares en macetas y otro tipo de recipientes se recomienda saturar completamente del suelo.

El Jazmín de Arabia se presenta como un arbusto vertical; sin embargo, si se desea una planta compacta, es necesario un recorte periódico de los tallos en crecimiento. Las plantas de esta especie responden bien a la poda, que fomenta el crecimiento y una mayor producción floral.

Al igual que los demás jazmines, esta especie es muy vulnerable a los ataques de la araña roja, por lo que debe prestarse atención a los signos de infestación, que comienzan como pequeños puntos de luz del tamaño de un pinchazo que aparecen en la hoja. Los ácaros son pequeños y se encuentran en la parte inferior de las hojas, y puede necesitarse una lupa para verlos.

jasminum_sambac

Para combatir esta plaga, se puede recurrir a los acaricidas comerciales o utilizar un remedio más ecológico que consiste en aplicar jabón potásico diluido en las superficies donde se ha detectado la presencia de estos insectos. Asimismo, para evitar la propagación, se deben quitar las hojas más colonizadas.

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Ruben
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