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Características y cultivo de la Hemerocallis fulva

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La Hemerocallis fulva pertenece al género conocido popularmente como lirios de un día y es originaria de Japón, aunque se ha naturalizado en varias partes del mundo donde se la puede observar en jardines antiguos o a lo largo de los caminos, gracias a que se trata de una planta de fácil cultivo y resistente.

Se trata de una planta herbácea, perenne, caducifolia, rizomatosa y con raíces engrosadas. Las hojas, linear-lanceoladas y agudas, son de color verde brillante y miden hasta 50 centímetros de largo por 3 centímetros de ancho, formando matas con las hojas arqueadas y pendientes.

Características y cultivo de la Hemerocallis fulva

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Las flores de la Hemerocallis fulva son de color anaranjado-rojizas, de 7 a 12 centímetros de largo, reunidas en panojas en el extremo de un largo escapo bracteado de 60 a 80 centímetros de alto.

Las flores tienen la particularidad de abrir sus pétalos al amanecer y de marchitarse al atardecer, por lo que su existencia dura un día, lo que dió origen a la denominación de lirio de un día. Sin embargo, una vez que se muere, cada flor es reemplazada por otra en el mismo tallo al día siguiente, por lo que el período de floración de una sola planta puede ser muy prolongado.

Al igual que otras plantas del género, los ejemplares de esta especie se utilizan mucho en jardinería, sobre todo para cubrir superficies grandes o medianas que no requieren mucho mantenimiento.

Como se señaló previamente, la Hemerocallis fulva es una planta de cultivo sencillo en cualquier suelo bien drenado y ubicada a pleno sol. Se caracteriza por su tolerancia a sustratos pobres, a los veranos muy calurosos y a la falta de humedad en el ambiente.

Aunque en algunas regiones del mundo esta especie es difícil de hallar en los viveros locales, debido a que ha sido sustituida por híbridos derivados de ella, aún es posible obtenerse a través de Internet ofertas de rizomas de sus variedades naturales, como es el caso de la Hemerocallis fulva “Kwanso”.

La técnica de multiplicación más habitual de esta planta es la de división de matas en primavera. Para ello se extrae una porción de la Hemerocallis fulva si se encuentra en el suelo, o la planta entera si se encuentra en un contenedor. Posteriormente se separan las porciones ya enraizadas.

Antes de implantar cada mata en el jardín es necesario labrar el suelo, y según se va volteando la tierra se verifica que en la misma no hayan indicios de malezas, que pueden rivalizar con la planta en la demanda de los nutrientes presentes en el sustrato. Si el cultivo va a hacerse en maceta, es recomendable llenar la misma con un sustrato universal mezclado con un 30 por ciento de perlita.

Hemerocallis fulva: Riego y poda

Para que la Hemerocallis fulva tenga un buen crecimiento y desarrollo, conviene regarla cada dos o tres días y abonar la tierra con un abono orgánico, mezclando con la tierra a razón de 10 gramos por cada planta.

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Las únicas labores de poda sugeridas para esta planta son las destinadas a retirar las flores marchitas. También, una vez que termina la temporada, es conveniente cortar los especímenes a nivel de suelo, teniendo cuidado de no causar daños a la corona.




Articulo por Ruben | Categorizado en Flores | 30-10-2016




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