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Plantas acuáticas: La Riccia fluitans

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La Riccia fluitans es una planta flotante que puede hallarse en prácticamente todo el mundo y que es muy apreciada por los acuaristas por su adaptabilidad a una multitud de condiciones ambientales diferentes y por su fácil mantenimiento, además de ayudar a la alimentación y reproducción de distintas especies de peces presentes en el estanque.

Se trata de una pequeña planta de la familia de las hepáticas, llegando a medir entre 1 y 1,5 centímetros de largo por un diámetro de 1 milímetro. Sin embargo, al engancharse y agruparse con otros ejemplares de su especie termina conformando “alfombras” flotantes de color verde que pueden superar el metro cuadrado en su hábitat natural.

Plantas acuáticas: La Riccia fluitans

La Riccia fluitans es fácil de cultivar tanto como planta flotante como sumergida. Su amplia distribución puede atribuirse al hecho de que tolera distintas condiciones ambientales como, por ejemplo, niveles de dureza del agua que van de muy suaves a muy duros, valores de pH entre 5 y 8 y temperaturas de 16 a 30° C. Sin embargo, para su mejor desarrollo se recomienda su cultivo en un ambiente acuático cuyos valores oscilen entre los 22 y los 26º C.


En la actualidad, hay cuatro variedades comerciales de esta especie, provenientes de Japón, Europa, Tailandia y Singapur, siendo la versión japonesa la más apta para su cultivo como planta sumergida.

Como planta flotante, esta especie no requiere altas intensidades de luz, y no hay necesidad de fertilizar con CO2. Sin embargo, cuando se cultiva sumergida, atada a rocas y madera, el hambre de luz de la Riccia fluitans aumenta considerablemente, y también necesita más CO2. A la planta le gusta un alto suministro de nutrientes, siendo vitales para su crecimiento el nitrato, fosfato, hierro y potasio.

Riccia fluitans: Propagación y poda

La propagación de esta planta acuática es sencilla y rápida, ya sea por fragmentación, división de esporas o corte de plantas hijas. A diferencia de otras especies de multiplicación veloz, la Riccia fluitans puede controlarse con bastante facilidad mediante podas, evitando de este modo que cubra la mayor parte de la superficie del agua y termine afectando al resto de los habitantes del acuario. Además, si se dejan crecer demasiado, fragmentos tienden a separarse de la masa principal y terminan en otras plantas o alrededor de la entrada de un filtro.

Cuando se deja flotando cerca de la fuente de luz, esta especie puede duplicar fácilmente su tamaño dentro de los cinco días. Cuando se sumerge, la velocidad de crecimiento es un poco más lenta, pero aún requiere un recorte semanal para darle forma de un montículo atractivo pero manejable.


Articulo por Ruben | Categorizado en Acuaticas | 28-05-2018




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